Soy amante de los videojuegos desde que tengo memoria y disfruto mucho escribiendo sobre ellos. La música es mi otra pasión; soy tecladista y obvio que ya saqué varias piezas de Nobuo Uematsu. Leer más »
Email: lg.bordino@gmail.comSeguimos analizando los últimos títulos del año, y en este caso encontramos una aventura que mezcla rol y carreras de motos futuristas en 2D. Suena bastante bien, ¿vamos a verlo?
La historia nos lleva a un futuro (no tan lejano) en el que la Tierra está al borde de la devastación. Las causas son las que ya conocemos: calentamiento global, contaminación y otras falencias de los seres humanos. De hecho la aventura comienza con la portada de un diario, anunciando que el gobierno quitó los subsidios para la migración a Marte, aumentando muchísimo los precios de los boletos. Ah, claro, me estoy adelantando. A causa de esta desastre, la población decide mudarse a Marte para dejar a nuestro querido planeta en la ruina. Como si de la vida real se tratase, el precio para marcharse se va por las nubes y ahí está nuestro desgraciado protagonista, un joven con poco dinero pero una linda moto.
Pero bien, ya sabemos lo que tenemos que hacer: conseguir dinero en carreras de motos y ganar el Grand Prix. ¡Vamos a por ello! Oh, esperen. Tengo hambre, la moto está rota y no hay un peso en mi bolsillo. Así son más o menos los primeros pasos tras el tutorial. En primera instancia nos encontramos en un pueblucho con poco que recorrer, y un objetivo inicial de 500 monedas. Acá se nos presenta el lado rolero de Desert Child.
Pero antes de eso, pasemos a la pista. Las carreras se desenvuelven en un bonito 2.5D, donde los competidores avanzan hacia el lado derecho de la pantalla, pudiendo moverse en profundidad. Si bien debería ser el punto más cuidado del juego, hay algunas cositas medio al aire. En primer lugar, la sensación de "carrera" en sí no está del todo pulida. A pesar de toda la destreza que podamos invertir en esquivar obstáculos o disparar al enemigo (si, ¡hay armas!), también hay un turbo que se carga solo y básicamente decide quien gana. Solo basta con estar atentos al momento de llegar a la meta y acelerar, y lo peor es que ésta aparece casi sin aviso. No hay mapa ni indicadores que nos den una señal de cuanto nos falta, el único detalle que sirve de pista es que todas las carreras duran alrededor de un minuto. Son cortas y poco complicadas. Aunque te lleves puesto todos los obstáculos, podés ganar.
Luego de varias carreras, y justo en el momento en el que uno piensa "bueno, esto realmente se está volviendo un bodrio", conseguimos los 500. Ahora sí, Desert Child llega a su punto máximo. Lamento informar que éste tampoco es que deslumbra, pero sí presenta más posibilidades. Al llegar aquí tendremos un escenario mucho más amplio, así que tocará recorrer todo, lo cual puede ser tedioso con el lento andar del protagonista. A las carreras comunes, ahora se le suman más chances de conseguir dinero: trabajar repartiendo pizza (un puzle bastante simple), cooperar con un mafioso (nos puede pedir que perdamos a propósito y darnos bastante dinero) y... bueno, no mucho más. Hay más tiendas de comida, unos puzles para robarnos piezas de motos estacionadas, un nuevo segmento de mejoras para la moto y... bueno, no mucho más.
A pesar de que la repetición del título tumba una idea original, no se puede negar que su estética es demasiado atractiva. El juego utiliza pixel art, diversos colores y muchos detalles de "juego retro" que van a encantar a los fans. Los efectos especiales, como la lluvia o explosiones, son un claro ejemplo de lo que hablo. De principio a fin está muy cuidado todo a lo que entorno se refiere, aunque me hubiera gustado un poco más de prolijidad en los cuadros de diálogo. La música tiene el mismo alma, haciendo de Desert Child otro paquete artístico en forma de juego independiente.
Es un título que mezcla exploración y acción sobre motos voladoras. Controlaremos a un joven en un mundo futurista, cuyo sueño es participar del Grand Prix. Mientras mejoramos nuestra moto y reunimos el dinero para viajar allí, tendremos que ayudarlo a enfrentar diferentes desafíos.
Todavía nadie ha comentado ésta publicación. Sé el primero!
Deja tu comentario