A lo largo de esta review vamos a hacer incapié en varios de los aspectos fundamentales que componen este alucinante 4x. No sólo vamos a hablar sobre sus características como videojuego, sino que vamos a explicar paso a paso los puntos principales para fundar un imperio galáctico, así como resaltar las rarezas o mecánicas especiales y que vuelven a Stellaris uno de los juegos de conquista galáctica no sólo más complejos del mercado, sino uno de los más entretenidos.
¿Stellaris? ¿En la que actua Matthew McConnaughey?
Eso sería Interstellar. Si no conocés Stellaris, es un juego de conquista galáctica al mejor estilo 4x (eXplorar, eXpandirse, eXplotar y eXterminar) en donde parte de lo entretenido es la creación de la raza que vas a dirigir, sus sistemas de gobierno, su orientación social, cultural y ética, y los problemas que conlleva cruzarse con otras civilizaciones diferentes. Y no, no es un experimento social, seguís teniendo que administrar recursos, construir navecitas y matar cosas. ¡Sólo que tenés que pensar mientras lo hacés!
Estamos hablando, sin embargo, de un juego GRANDE. El mapa más pequeño tiene cerca de 400 sistemas, de varios planetas cada uno. Pocos de los cuales, van a ser habitables al principio del juego. Unas 18 civilizaciones pueblan este pequeño universo, con la posibilidad de que a lo largo de la partida nazcan infinitas más. Yep... grande en serio. Por suerte, además de aplastarlas militarmente, podés convertirlas en tus vasallas, aliarte a ellas e inclusive formar un senado galáctico. ¡Yay!
Vegeta, ¿cuál es su nivel de dificultad? – ¡¡¡Por debajo de 9000!!!
Paradox Interactive tiene fama de lanzar al mercado títulos injugables debido a su nivel de complejidad. El mítico Crusader Kings 2 (juego del cual soy fan cual colegiala de Arjona) tiene más mecánicas de las que puedo nombrar y siempre, en alguna partida, me encuentro con algo nuevo, especialmente por las decenas de DLC’s con mecánicas adicionales. Victoria II, Europa Universalis IV, Hearts of Iron, todos juegos que rayan en lo abstracto de la resolución de acciones para avanzar. Todos con fama de “demasiado complejos” para el novato, y demasiado enviciantes para el estratega que el RTS le parece insulso y ya aplastó los sistemas más simples.
Stellaris es, hasta cierto punto, uno de los juegos más tranquilos de la empresa, debido a que en muchos aspectos utiliza mecánicas (y el motor) del Crusader Kings 2, pero de manera más relajada y definitivamente mejor explicada gracias a su TUTORIAL INTERACTIVO (si, va en mayúsculas, es la primera vez que Paradox nos deja un aprendizaje de su juego de manera tan orgánica). Además, debido a que las galaxias se generan mediante logaritmos y no son un mapa preestablecido, hay cierto balance que en otros juegos de Paradox no existe.
Desarrollo de civilizaciones en gravedad cero
Stellaris, como comenté antes, usa gran parte del engine de Crusader Kings 2. Sin embargo, simplificó decenas de mecánicas para generar más interés en el usuario. El juego requiere que administres Mineral y Créditos de Energia (o sea, platita) como recursos principales. Luego, en diversos sistemas vas a tener recursos estratégicos (cuasi únicos) y eso viene siendo todo.
El juego, a mí parecer, tiene la gran mecánica de “podés, pero...”. Por ejemplo, tenés un límite de planetas que podés poseer directamente. Podés tener más, pero... te cuesta mucho mantenerlos, la gente en los planetas va a ser infeliz y vas a perder influencia (para cambiar leyes, etc). Este tipo de elecciones se presentan a lo largo de toda la experiencia de juego. Digamos que al crear la raza estás estableciendo los parámetros que pretendés respetar, mientras que siempre vas a poder incumplirlos si estás dispuesto a pagar el precio.
¿¿¿Y lo’ dibujito’???
Visualmente hablando, el juego mantiene un estilo que hemos visto en otras entregas de juegos rivales en el mercado. La fortaleza visual del Stellaris no son los displays, ni los diseños de las naves, o las escenas de combate (las cuales de hecho son particularmente... planas). No, Stellaris hace foco en lo mismo que su sistema: las razas.
Literalmente tenés más de cincuenta skins posibles para tu civilización. Si, si, yo sé que me van a decir que eso no suma tanto... pero el hecho es que lo hace. Al ser un juego que tiene tantas opciones posibles (más de 15 sistemas básicos de gobierno y más de 30 avanzados), 16 inclinaciones morales, y se eligen de a dos o a veces tres (son muchísimas, más de 256 combinaciones posibles) te das cuenta que necesitás representar todas esas diferencias. Visualmente, la civilización tiene un skin que representa su comportamiento moral-civil. Y es genial eso.
El audio no es la gran cosa y poco se puede decir. Las canciones de fondo del juego con suerte son ocho y no hay ni de cerca un voice acting, cosa que habría sido alucinante junto con el desarrollo visual y que Master Of Orion utiliza tan astutamente.
¡Diseñando una Civilización!
Crear una civilización en Stellaris no es complejo, si estás dispuesto a leer. Vas a tener que elegir como se ve (lo más sencillo) y sus ventajas y desventajas (¿son longevos? Quizás se establecen con más facilidad en ambientes hostiles, o la civilización es dependiente de esclavos) para luego elegir como piensan y sienten.
Este último punto te permite elegir entre ocho encaramientos sociales de manera extremista o ligera (o sea, 16) y se combinan para terminar con un pensamiento extremista y uno ligero, o tres ligeros. Según la combinación elegida, se te van a presentar diferentes formas de gobierno. Obvio, cada tipo de pensamiento y forma de gobierno, aporta bónuses, que apilados con los de ventajas y desventajas, termina de otorgarle vida a tu civilización.
Líderes, batallas y lo demás
El juego es EXTENSO. Tu raza va a tener líderes. Algunos van a administrar planetas que no puedas poseer directamente por superar tu límite. Otros van a liderar tus flotas y ejércitos, mientras que la mayoría va a desarrollar tu cultura científica.
Las batallas se miden en relación “valor de fuerza” de una flota. En el 90% de los casos, gana la flota con mayor valor de fuerza, sin embargo en oportunidades puede no ser así. Esto va a ocurrir cuando tenés muchísimas naves muy débiles contra una gran nave, o cuando combatís en órbita de un planeta propio.
La tecnología del juego es lenta. Esto es bueno, ya que muchos cambios de tecnología rápidos pueden hacer del juego un infierno, teniendo que incorporar los conceptos nuevos de reglas a un juego que ya es complejo, pero en general, avanzar en el árbol implica no sólo poder hacer cosas nuevas, si no remodelar y mejorar cosas viejas (naves, edificios, formas de gobierno).
Conclusiones
Es un juegazo. Es complicadísimo, pero mucho menos que sus contrapartes, y es algo que celebrar. Tengo un par de amigos novatos a los juegos de estrategia que se enamoraron completamente, y es debido a que el juego en sí, tiene sentido. Las cosas que ocurren cuando encontrás a otra civilización, son las cosas que uno se imaginaría que ocurrirían. Te permite planificar (un poquito) sin saber absolutamente todas las reglas. Vale las miles de horas que requiere terminar una partida.
Lo mejor
· INMENSA variedad de gobiernos, inclinaciones morales y civilizaciones.
· Un juego que cubre todos los aspectos posibles, desde el micro al macro management.
· Batallas simplificadas que no requieren horas.
· Nada queda estático, todo se puede mejorar y evoluciona a lo largo de la partida.
· El juego tiene mucho foco en las interacciones sociales de varias civilizaciones.
Lo peor
· Es DIFÍCIL (pero menos que otros).
· Requiere mucho tiempo y mucho uso del cerebro. A este no le das un ratito después del laburo.
· No tiene absolutamente nada de audio destacable.
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