Llega la segunda parte del juego en donde controlamos a un inocente niño, que en realidad es el hijo de Satanás. Con una primera entrega un tanto desafortunada, veamos si la secuela logra superarla.
En octubre de 2012 llegaba Lucius, un juego protagonizado por el pequeño e inocente hijo de una familia rica. Lo que sus padres no sabían era que el niño estaba totalmente conectado con el mismísimo Satanás, quien comienza a darle algunas tareas típicas, como matar a todas las personas de la mansión. Así fue como en el primer juego nuestra meta principal era asesinar a los objetivos usando elementos del escenario e ítems, siempre tratando de que todo parezca un trágico accidente; de todas formas, nadie sospecharía de una mariposa... o de Lucius en este caso.
El juego se mantuvo en la mitad de la tabla tanto en las críticas, como en los comentarios de los usuarios, en donde hubo muchos sentimientos compartidos. Era innegable que la propuesta ofrecía algo un poco original (aunque tampoco del todo), pero también tenía más de un bug esperándonos, problemas en el gameplay, mucha repetición y una historia que caía en picada. Llegó Lucius II: The Prophecy y desde el primer instante uno se pregunta si será posible que todo eso se solucione.
El argumento vuelve a compartir un poco de lo que ya nos pasó la primera vez. Un planteo interesante se empieza a volver un poco pesado, hasta llegar a un final sin sorpresas. Lucius esta vez no tiene poderes, pero los va recuperando a medida que avanzamos, y ahora nuestra oleada de asesinatos va a comenzar en el Instituto Psiquiátrico St. Benedict. De allí no solo vamos a escapar, sino también a buscar algunas respuestas sobre la "profecía". Pero claro, un niño no puede andar suelto por esos pasillos, por lo que va a ser mejor que matemos a todos para complicar un poco la tarea, o hacerla más entretenida.
Nuevamente la jugabilidad, en tercera persona, nos lleva a recolectar objetos, combinarlos (si es el caso) e ingeniárnosla para acabar con todos sin levantar sospechas. Una de las consignas que prometía este título en su desarrollo era la mayor libertad, tanto para las ejecuciones como en el mapa mismo. Es verdad, ahora los lugares son más grandes. En el caso de la Institución hay muchas habitaciones, y por la mitad del juego nos vamos a mudar a un espacio más amplio. De todas formas, esto no es un mundo abierto como se pensó en un principio.
En nuestro mapa siempre vamos a ver el objetivo principal, teniendo que llegar hasta allí sin ser vistos/atrapados y matando a todo aquel que se ponga en el camino. Si un guardia llegara a vernos, vamos a tener unos segundos para reaccionar y escapar, dejando al pobre individuo con la duda de si realmente vio algo. De todas formas hay que dejar en claro que los momentos "stealth" no son el punto fuerte. Ya que tocamos tema, vamos a sacarnos esto de encima, porque la IA es una de las cosas más interesantes, no solo por lo floja que es, sino también porque termina siendo muy graciosa. Más de una vez matamos a un personaje, y otro que estaba al lado no tuvo reacción alguna. "Evidentemente no se llevaban bien", fue lo primero que pensé. Pero cuando finalmente hay algunos que gritan y corren, luego se cansan y se sientan a hacer otra cosa. "Tendrán memoria a corto plazo", fue lo primero que pensé. Estas situaciones son poco serias y dejan a la IA muy mal parada, pero la verdad es que a la vez te sacan una sonrisa.
También los avances del juego prometían más variedad a la hora de matar. Y eso se cumplió, ya que casi siempre vamos a poder ingeniárnosla para hacer la tarea sucia de distintas maneras. Al principio todo es novedoso y sorprendente; hacer que un ventilador las caiga encima; envenenar unas donas para que las agarren (igual, ¿quién se come algo que se encuentra en el suelo?, esas donas deben estar muy buenas); incendiarlos; y una de las que más me gustó: abrir las puertas de un ascensor, dejar el suelo resbaloso y hacer que nos persigan... una poesía. Con el tiempo, y como era de esperar, las situaciones se reciclan y el juego se torna más repetitivo.
Como decíamos, podemos recolectar un buen número de ítems, usarlos, combinarlos, arrojarlos o lo que queramos. Realmente falta bastante pulido a la hora de tomar algunas acciones con respecto a éstos. Apuntar correctamente para hacer un buen lanzamiento a veces nos puede llevar un momento o hasta varios intentos. La sensibilidad del mouse no ayuda mucho, y eso también trae problemas con la cámara del juego. A pesar de esto, finalmente vamos a poder sumar muchas muertes, y con ellos, puntos de experiencia para mejorar a Lucius. Claro, en esta entrega empezamos casi sin poderes, por lo que vamos a ir recuperándolos, siendo nuestra tarea decidir cuales nos convienen. Vamos a tener el clásico árbol de habilidades, con varias posibilidades. Por ejemplo, podemos obtener la muy útil "posesión", para poder controlar a los individuos limitadamente y llevarlos a una trampa mortal.
Hablando de trampas mortales, el juego en sí puede ser una. Otro gran apartado a mejorar en el primer título era el técnico. Nuevamente se van a encontrar con una cantidad "endiablada" de errores, caídas de frames e insultos. Todo fue elaborado con el motor gráfico Unity y sinceramente hubiera sido bueno que aunque sea se corrigieran los problemas más notorios. A la hora de mover un cadáver, por ejemplo, o incluso hasta en los sonidos, cuando comienzan a superponerse sin nada que podamos a hacer más que bajar el volumen.
Una última mención que vale la pena recalcar, es que a pesar de que a primera vista Lucius II tiene toda la pinta de ser un survival horror, no lo es. Tiene condimentos sustraídos del género, e incluso algunas referencias, pero acá el que imparte terror es el protagonista, es decir, nosotros. Es bueno decirlo ya que las personas asustadizas, como quien les habla, a veces deciden dejar de lado un título para evitarse unos sustos. Si deciden no jugarlo, al menos que no sea esa una de las razones (ya que hay mejores).
Conclusiones
Lucius II: The Prophecy llega para ofrecer más opciones que su predecesor, pero también repite los mismos problemas e incluye algunos nuevos. Si buscás un título donde tengas libertad para usar el ingenio y asesinar víctimas de diferentes formas, son dos juegos igual de interesantes, teniendo esta secuela más variedad. Pero te conviene saber que vas a tener que lidiar con muchísimos problemas técnicos, una historia olvidable y fallos en la jugabilidad. Queda en vos la decisión.
Lo mejor
· Mantiene su lado original.
· Más libertad que el primer juego.
· Nuevas formas de hacer "la tarea".
Lo peor
· La historia.
· Problemas en la jugabilidad.
· Gran cantidad de bugs.
· IA a mejorar.
· Es difícil medir si superó al primer juego o no.
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