Theropods parece una aventura gráfica infantil, pero esconde una historia bastante más cruda de lo que aparenta. Con un pixel art bastante particular, personajes que no dicen una palabra y muy poco para hacer como jugadores, termina siendo una experiencia que funciona mejor por lo que cuenta que por lo que nos deja jugar.
Jugabilidad
Theropods es una aventura gráfica que, al menos en apariencia, recupera la fórmula clásica del género. Sin embargo, basta con jugar unos minutos para encontrarnos con una especie de Monkey Island bastante simplificado, quizás demasiado.
Las posibilidades de interacción son pocas, los escenarios tienen muy pocos elementos con los que podemos hacer algo y los acertijos rara vez representan un verdadero desafío. Las soluciones suelen ser bastante evidentes y, cuando no lo son, hay tan pocas opciones disponibles que terminamos resolviendo todo por descarte. Por si fuera poco, también contamos con un botón de ayuda que prácticamente elimina cualquier posibilidad de quedarnos trabados.
En algunos momentos podemos controlar a distintos personajes y aprovechar sus habilidades para resolver ciertas situaciones, pero tampoco es una mecánica que llegue a desarrollarse demasiado.
Lo más llamativo es la cantidad de secuencias animadas que tiene el juego, que fácilmente podrían ocupar cerca de la mitad de la experiencia. Esto hace que, más que una aventura gráfica tradicional, Theropods se parezca a una historia interactiva en la que nuestros clics sirven principalmente para pasar de una escena a otra.
Esto no tiene por qué ser algo malo, pero quienes busquen una aventura gráfica con acertijos elaborados, exploración y experimentación probablemente se encuentren con una propuesta demasiado sencilla. Tampoco hay secretos para descubrir ni demasiados motivos para volver a jugarlo una vez terminado.
Narrativa
La historia nos lleva a un mundo prehistórico donde los humanos conviven con dinosaurios y otras criaturas peligrosas. Nuestra protagonista es una joven cazadora cuya aldea es atacada por una tribu enemiga, justo cuando un misterioso objeto cae del cielo. A partir de ahí, lo que empieza como una aventura de supervivencia termina mezclándose con elementos de ciencia ficción.
De entrada, Theropods parece un juego pensado para chicos. Sus personajes caricaturescos, el aspecto colorido y algunas situaciones humorísticas dan la sensación de que estamos frente a una historia bastante inocente. Pero esa impresión dura poco. El juego no tarda demasiado en mostrarnos que su mundo puede ser bastante cruel y que la violencia, la muerte y la pérdida también forman parte de lo que quiere contar.
Una de las cosas más interesantes es que los personajes no hablan. No hay diálogos ni textos que expliquen lo que está pasando, por lo que todo depende de los gestos, las animaciones y las situaciones que vamos presenciando. Y lo cierto es que funciona bastante bien.
La relación que se va construyendo entre sus protagonistas es uno de los puntos más fuertes de la historia. Dos personajes de mundos completamente diferentes que, sin poder comunicarse con palabras, tienen que aprender a entenderse y confiar el uno en el otro.
La trama no es especialmente compleja ni pretende serlo, pero consigue contar una historia entretenida y, por momentos, bastante emotiva. Incluso se anima a cerrar con un final agridulce, algo que no necesariamente esperaríamos de un juego con esta apariencia.
Técnica
Visualmente, Theropods es una apuesta bastante arriesgada. Su pixel art es extremadamente tosco, incluso para los estándares de los juegos retro actuales, y está claro que no va a ser del gusto de todos.
Es una estética que recuerda a las primeras aventuras gráficas para computadora, cuando los personajes estaban hechos con apenas un puñado de píxeles y había que poner bastante de nuestra imaginación para interpretar lo que estábamos viendo. Personalmente, creo que tiene su encanto, aunque entiendo perfectamente que a más de uno le pueda resultar difícil de aceptar.
Lo curioso es que, a pesar de tener tan pocos detalles, los personajes consiguen ser muy expresivos. Sus gestos, movimientos y reacciones dejan bastante claro lo que están sintiendo, algo especialmente importante teniendo en cuenta que ninguno dice una sola palabra.
Los escenarios tienen una buena variedad de ambientes, desde aldeas y selvas hasta cavernas y territorios llenos de dinosaurios. Todo mantiene una estética bastante consistente y, aunque el nivel de detalle es mínimo, el mundo consigue tener personalidad.
La música también acompaña muy bien. Sabe cuándo darle un tono más liviano a una situación y cuándo reforzar los momentos de tensión o tristeza. En un juego sin voces ni diálogos, tanto la banda sonora como los efectos de sonido tienen bastante trabajo que hacer, y en ese sentido cumplen de sobra.
Conclusiones
Theropods es uno de esos juegos que funcionan bastante mejor como historia que como videojuego. Como aventura gráfica se queda corto en casi todos los aspectos: los acertijos son demasiado sencillos, hay muy pocas cosas con las que interactuar y buena parte del tiempo estamos mirando lo que sucede en pantalla. Sin embargo, también tiene varias cosas a favor. La decisión de contar toda la historia sin una sola palabra, el trabajo de animación y la manera en que contrasta su apariencia infantil con situaciones bastante crudas consiguen que la experiencia resulte mucho más interesante de lo que parece al principio.
Me hubiera gustado encontrar algunos puzles más elaborados, un poco más de libertad para explorar y, sobre todo, más oportunidades para jugar en lugar de simplemente mirar. Porque, si vamos a hacer una aventura gráfica, estaría bueno aprovechar un poco más lo que ofrece el género. Aun así, Theropods consigue contar una historia entretenida, con personajes queribles y algunos momentos que sorprenden. No es una aventura gráfica que vaya a recordar por sus mecánicas, pero sí por su particular manera de contar una historia.
En definitiva, una experiencia corta, sencilla y con bastante más corazón que jugabilidad.
Lo mejor
· La historia sorprende por su crudeza y tiene momentos bastante emotivos.
· Los personajes transmiten muchísimo sin decir una sola palabra.
· La música y las animaciones acompañan muy bien lo que se quiere contar.
Lo peor
· Acertijos demasiado fáciles y muy pocas opciones de interacción.
· Demasiadas secuencias animadas para un juego que se presenta como aventura gráfica.
· No hay secretos ni prácticamente motivos para volver a jugarlo.
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