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Onimusha: Way of the Sword
Pablo Leotta
Redactor
Pablo Leotta / Jensen

Desde 1988 que tengo los recuerdos más antiguos de mis primeros contactos en arcades de la talla de Double Dragon, Out Run o Shinobi, la pasión por los videojuegos no ha decrecido ni un ápice. Siempre desde mi perspectiva personal espero brindar solo un punto de vista, nunca una verdad inobjetable. Leer más »

Email: pleotta@playnomore.com
16 de Septiembre del 2026

Analisis de Onimusha: Way of the Sword - PC

Vuelve la leyenda samurai con una aventura de gran calibre.

Capcom sigue de racha en este 2026. Tras el espectacular paso de Resident Evil Requiem y Pragmata, la empresa japonesa decidió revivir otra de sus franquicias más queridas, llevándonos de regreso al Japón feudal pero con un lavado de cara absoluto. Onimusha: Way of the Sword se posiciona como un reinicio espiritual que promete recuperar la gloria de los samuráis. Y si bien tiene algunas mañas que empañan la experiencia, el resultado final es una verdadera genialidad. El juego nos pone en la piel del mítico Miyamoto Musashi, un joven y arrogante espadachín que llega a una Kioto completamente corrompida por el miasma y las hordas de los Genma (unos seres demoniacos). Tras recibir el icónico Guantelete Oni que lo salva de la muerte, Musashi se ve obligado a balancear su orgullo como guerrero con el uso de este artefacto místico para limpiar la capital.
Creo sin temor a equivocarme que el sistema de combate es, por lejos, lo mejor del juego. Es simplemente sublime y apasionante. Capcom logró trasladar la esencia de los contragolpes clásicos (el venerable Issen) a los estándares modernos. Cada cruce de espadas se siente pesado, milimétrico y sumamente satisfactorio. El ritmo de las peleas es excelente: la fluidez con la que encadenás combos, absorbés almas con el guantelete en tiempo real y desatás la magia Oni te mantiene con la adrenalina al límite en cada enfrentamiento.

Es imperativo practicar los desvíos para lograr los mejores resultados. Esto se logra apretando dos botones al mismo tiempo. No es tan fácil, pero la recompensa es mucho mejor que simplemente hacer un parry; cuando desviamos un golpe, le restamos mucho más stamina al oponente. Al bajar la estamina por completo, podemos acertar un golpe fulminante que baja muchísima vida. Esto es vital para poder avanzar en el juego. Los jefes se tornan mucho más fuertes y las peleas más largas. Si solo nos quedamos con los parrys (que se logran apretando el botón bloquear en el momento exacto) nos será mucho más difícil de la mitad del juego en adelante. 
Personalmente el ISSEN, el contraataque que se logra presionando un boton de ataque (x o y en el joystick de xbox) en el momento que nos quieren golpear, me resulto muy difícil de amaestrar al punto que simplemente no le di más pelota. Lo intenté, pero no hubo forma. Es muy arriesgado en la batalla. Pero si logran perfeccionarlo, el juego se vuelve un paseo en el parque. 

Pero no todo es perfecto y hay un detalle que me dio varios dolores de cabeza: el esquema de control. Los desarrolladores tomaron la decisión de
usar el stick analógico (apretándolo hacia adentro, al estilo de los shooters en primera persona) para hacer correr al personaje. Lo peor es que este mapeo no se puede cambiar a otro botón desde el menú. En el papel suena aceptable, pero dentro de una pelea, en el momento más ajetreado de la acción, el sistema no es muy fiable. Más de una vez vas a quedar vendido frente a un jefe porque el comando no se registró como querías mientras intentabas posicionarte rápido.
Finalmente mencionar dentro de la jugabilidad y diseño, que hay una cuantiosa repetición de enemigos, especialmente de jefes, varios de los cuales enfrentamos unas 3 o 4 veces a lo largo del modo historia. Si bien como dije antes, el combate es apasionante, ya luego de enfrentarnos a los mismos enemigos varias veces se siente un poco repetitivo. Respecto al reto que propone, estamos ante un juego exigente. La dificultad de Way of the Sword puede llegar a desesperar, pero afortunadamente nunca llega al punto de hacerte dejar el juego. Al revés: tiene ese balance justo que te frustra, pero te toca el orgullo, invitándote constantemente a seguir jugando, aprender los patrones y superarte a vos mismo en las cerca de 30 hs que puede durar la aventura. Cuando lográs vencer a ese jefe que te mató diez veces seguidas, la recompensa es enorme.
Visualmente, el juego es un deleite. Técnicamente explota la actual generación con unos gráficos alucinantes, apuntalados por grandes animaciones, gestos faciales y movimientos que le dan un realismo tremendo a los combates. El modelado de Musashi (basado en el legendario Toshiro Mifune) es una locura. Sin embargo, este despliegue visual viene con una contrapartida en el diseño de niveles. Si bien el juego arranca con una zona abierta muy vistosa en la aldea principal que te invita a explorar, luego el desarrollo se vuelve bastante pasillero, encajonándonos en escenarios mucho más cerrados y lineales. Se extraña un poco más de libertad, si bien el juego cuenta con varias misiones secundarias para conseguir objetos que ayudan a la progresión del personaje, las cuales pueden completarse en el orden que uno prefiera.

El juego lo probamos en 4 plataformas; una PC con una RTX 3090 en 4k, otra con RTX 3070 en 2k, una laptop ACER con una RTX 2050 en 1080 e incluso en la Nintendo Switch 2 en modo portátil y en todas demostró una gran optimización. CAPCOM ha hecho un gran trabajo con su RE engine este año.  Por el lado de la trama, me quedé con un sabor agridulce. A pesar de tener premisas interesantes, la historia me pareció un tanto pobre. El guion no termina de arrancar y, lamentablemente, los personajes secundarios no me llegaron a emocionar ni importar del todo. Figuras como Okuni o el maestro Takamura pasan por la pantalla sin la fuerza o el carisma que tenían los aliados en entregas anteriores. Están ahí más para justificar el avance del viaje de Musashi que para construir una narrativa interesante. Claramente el más memorable es el antagonista de Musashi, Ganryu quien tiene una personalidad extravagante y bombástica, pero no logra sanar esta falencia el solo. 
CONCLUSIONES
Onimusha: Way of the Sword es un regreso triunfal que, aunque no alcanza la perfección, se queda muy cerca. Capcom entrega una jugabilidad de combate impecable y adictiva que sostiene el juego de principio a fin, compensando un diseño de niveles un tanto restrictivo y una historia que podría haber dado mucho más. Si extrañabas el acero samurái y los desafíos de la vieja escuela, este viaje por el periodo Edo te va a atrapar por completo.

LO MEJOR
  • Combate sublime
  • Apartado técnico
  • Dificultad bien medida
LO PEOR
  • Diseño pasillero
  • Historia y personajes secundarios flojos
  • La repetición de enemigos
  • No poder reasignar el botón de correr
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Ficha del juego
Onimusha: Way of the Sword
Galerías
Onimusha: Way of the Sword
  • Empresa
    Capcom.
  • Origen
    Japón.
  • Fecha de lanzamiento
    4 de Septiembre de 2026.
  • Plataformas
    PC, PS5, SERIES X|S, SWITCH 2.
  • Descripción

    Es un nuevo juego de acción y aventura dentro de la clásica franquicia Onimusha. Los jugadores regresarán a un Japón feudal de fantasía oscura donde los samuráis se enfrentan a lo sobrenatural en combates de vanguardia. Onimusha: Way of the Sword tiene lugar en Kioto a principios del periodo Edo. En esta época de relativa paz para Japón, el miasma ha caído sobre esta antigua ciudad. Convertida en un lugar espeluznante e inquietante, Kioto ha sido infestada por los demoníacos Genma. Empuña la espada como Miyamoto Musashi, un joven y fiero samurái cuya leyenda está grabada en la historia japonesa, y haz retroceder al monstruoso Genma al inframundo.