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Skate Story (PSN/eShop)
Carlos González
Redactor
Carlos González / Rockolate

Tomé un control en 1990 y desde entonces jamás dejé de jugar. Soy amante de múltiples géneros, siendo mis favoritos los RPG, Roguelikes y AAA. Pueden encontrarme en Twitch.tv/Rockolate los lunes, miércoles y viernes desde las 8PM. Leer más »

Email: soycarlosgonzalez@yahoo.com
26 de Marzo del 2026

Análisis de Skate Story - PC

Haciendo un speedrun hacia el más allá.

He jugado suficientes juegos de skate como para reconocer los típicos estilos. Está el frenético pop-punk donde encadenas un 900 con manuales y grinds mientras multiplicadores bombardean la pantalla. Está el enfoque ultra realista donde cada movimiento del joystick parece un examen de certificación. Y luego está Skate Story, que se acomoda el casco, te mira fijo y dice: "Genial. Ahora imagina que eres un demonio de vidrio en el Infierno y estás tratando de comerte la luna".

Sí, esa es la premisa. No, no se vuelve más normal después.
En Skate Story encarnas a un demonio literalmente hecho de vidrio y dolor, atado por contrato al Diablo. ¿Tu vía de escape? Patinar hasta la luna y devorarla. Como objetivos laborales, es bastante ambicioso. Y, sin embargo, en cuestión de minutos, lo absurdo empieza a sentirse coherente. No es rareza porque sí. Es rareza con intención. Rareza con dirección artística. Rareza con un soundtrack que te vibra en el pecho.

El Inframundo no es el típico lago de fuego con pasantes sosteniendo tridentes. Es una ciudad nocturna distorsionada, llena de arquitectura brutalista, texturas aceitosas y geometrías imposibles. El neón se refleja en superficies negras como obsidiana. Departamentos corporativos conviven a pocos metros de vacíos cósmicos. Este Infierno se parece más a una oficina eternamente abierta que a un castigo medieval.
Y luego estás tú: una figura poligonal translúcida que refracta la luz con cada movimiento. Cuando fallas, no solo te caes. Te haces añicos. Tu cuerpo estalla en fragmentos brillantes sobre el pavimento antes de recomponerse como si nada hubiera pasado. Es dramático, estilizado y tan visualmente impactante que casi dan ganas de estrellarse solo para verlo otra vez.

Por suerte, Skate Story no vive solo de estética. Mecánicamente es sólido. El sistema de trucos evita copiar directamente a los grandes del género y construye su propio ritmo. Preparas los trucos con combinaciones de botones y los ejecutas con un sistema de timing. Al mantener presionado el input, aparece una figura en pantalla; un cursor recorre su contorno, y soltar el botón en el momento justo determina qué tan limpio y potente te sale el truco.

Suena muy técnico, pero en la práctica... fluye.
La velocidad es clave. Cuanto más rápido vas, menor es tu margen de error. Lanzarte por un corredor a toda velocidad se siente emocionante y ligeramente irresponsable, como si no estuvieras del todo preparado para tanta inercia. Esa fragilidad es parte del diseño. Vendes la fantasía de ser algo delicado pero decidido, avanzando aunque el mundo esté diseñado para romperte.
 
El juego alterna entre secciones lineales tipo "corredor" y arenas más abiertas. Los corredores son pura adrenalina: aceleras hacia portales lejanos, esquivas obstáculos, encadenas trucos mientras la música sube de intensidad. Cuando encuentras una línea limpia que termina en aterrizaje perfecto, es casi trascendental. Cuando tocas mal una esquina y explotas en vidrio, bueno... aprendizaje.
Las arenas, en cambio, te dan espacio para respirar y completar objetivos, al mero estilo de los antiguos Tony Hawks. Algunas tareas pueden sentirse algo simples, pero el diseño del entorno sigue siendo lo suficientemente atractivo como para justificar explorar. Además, simplemente patinar por este Infierno estilizado ya es parte del encanto.

Las peleas contra jefes son donde Skate Story deja claro que no vino a jugar en ligas tradicionales. Aquí tus combos hacen daño. Construyes puntaje, lo "pisas" para descargarlo y ves cómo tus kickflips literalmente afectan entidades cósmicas. Son enfrentamientos ruidosos, intensos y visualmente desbordados. La iluminación palpita, la música explota, la realidad parece doblarse como si intentara hacer su propio truco.
Al principio los enfrenté como si fuera un juego arcade, apretando botones desesperadamente para no perder el combo. Pero el juego no va por ahí. Los combos no desaparecen de golpe; se desgastan lentamente, lo que permite un enfoque más deliberado. Cuando entendí eso y dejé de entrar en pánico, las peleas se volvieron casi coreografías. Más performance que combate.

Gran parte de esa magia viene del soundtrack, curado por la banda experimental Blood Cultures. La música oscila entre sintetizadores melancólicos y crescendos explosivos que sincronizan perfectamente con los momentos clave. No es solo música de fondo, los tracks sirven como tu motor emocional. En un género donde la banda sonora lo es todo, Skate Story da en el blanco.

Narrativamente, el juego apuesta por texto con un tono poético y a veces críptico. No hay voces, solo palabras cargadas de existencialismo y humor seco. El Infierno aquí es hambre, cansancio, arrepentimiento y burocracia infinita. Es menos "castigo eterno" y más "bandeja de entrada eterna". Puede que no conecte con todos, y hay momentos donde la prosa se siente indulgente, pero cuando funciona, golpea fuerte.
Claro, no todo es perfecto. Algunas curvas a alta velocidad en secciones lineales exigen reflejos casi quirúrgicos, y estrellarte justo cuando la música está en su punto más alto corta el ritmo de forma frustrante. Algunos objetivos secundarios no tienen el mismo nivel de creatividad que el núcleo del juego. Y una vez que terminas la experiencia, no hay tanto incentivo sistémico para volver como en títulos más orientados al sandbox.

Pero Skate Story no parece interesado en ser tu parque de skate eterno. Quiere contarte algo específico. Quiere llevarte a un lugar concreto, raro e inolvidable. Es una ópera metafísica sobre fragilidad, rebeldía y la terquedad de avanzar aunque el mundo quiera romperte.

Es estilizado. Es experimental. Hay una rana. No voy a explicar eso.

Conclusiones


Skate Story no va a reemplazar a tu arcade favorito ni a tu simulador de confianza. Pero tampoco lo necesita. Está haciendo lo suyo, con ambición cósmica y vidrio agrietado. Y en un género que a veces juega sobre seguro, esa valentía se siente refrescante.
 

Lo mejor
· Identidad audiovisual única: estética impactante, diseño surrealista y un soundtrack que simplemente la rompe.
· Gran sensación de velocidad y fluidez: los corredores y las peleas contra jefes son adrenalina pura.
· Combate basado en trucos muy creativo: cada combo importa y se siente significativo.

Lo peor
· Picos de frustración ocasionales: algunas secciones a alta velocidad pueden sentirse injustas.
· Rejugabilidad limitada: más una experiencia curada que un sandbox infinito.
· Objetivos secundarios irregulares: no todo tiene el mismo nivel de inspiración.
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Ficha del juego
Skate Story (PSN/eShop)
Galerías
Skate Story (PSN/eShop)
  • Empresa
    Sam Eng.
  • Origen
    USA.
  • Fecha de lanzamiento
    8 de Diciembre de 2025.
  • Plataformas
    PC, PS5, SWITCH 2.
  • Descripción

    Editado por Devolver Digital, sos un demonio en el inframundo, hecho de vidrio y dolor. El Diablo te dio un skate con un trato simple: patinar hasta la luna y tragarla, y serás liberado. Picá un ollie, kickflip y abrí camino a través de las cenizas y el humo del inframundo mientras enfrentás a una misión aparentemente imposible. Patiná rápido para destruir demonios y salvar otras almas torturadas en tu viaje desde un principiante frágil hasta un skater experto.