Soy amante de los videojuegos desde que tengo memoria y disfruto mucho escribiendo sobre ellos. La música es mi otra pasión; soy tecladista y obvio que ya saqué varias piezas de Nobuo Uematsu. Leer más »
Email: lg.bordino@gmail.comSi sos fan de las aventuras point and click y del arte hecho videojuego, seguro The Many Pieces of Mr. Coo te llamó la atención aunque sea una vez en sus años de desarrollo. Finalmente podemos ingresar en este mundo surrealista.
Y es que sí, este personaje no ha nacido exclusivamente para este videojuego, sino que fue creado tiempo atrás por el animador español Nacho Rodríguez. Gracias a la iniciativa PlayStation Talents, este curioso hombrecito amarillo comenzó un viaje de desarrollo que duró sus años, y finalmente Gammera Nest, Meridiem Games y Astrolabe Games lo lanzaron.
El argumento es muy sencillo de resumir, aunque algo alocado, claro. Nuestro sonriente protagonista se encuentra en la encrucijada de abrir un regalo que siempre se le escapa de las manos, y en el camino se topa con escenarios totalmente bizarros, así como personajes de todo tipo, tamaño y color. Y todo se complica cuando, en determinado punto, Mr. Coo es partido en tres, por lo cual su tarea principal pasa a ser el lograr juntar las partes de su cuerpo en una misma pieza nuevamente. Por supuesto no hay que buscarle demasiadas vueltas a la trama, ya que el atractivo justamente va de la mano de lo inmersiva que resulta la experiencia, metiéndonos completamente en un universo que parece no tener reglas.
Pero esperen, todavía no. Qué difícil es esto, es inevitable tener que escribir sobre cómo el juego comienza a romperse, porque sí, de verdad que hay cosas que no entiendo cómo llegaron en ese estado al producto final, pero ¿podemos hablar un poco más de lo bueno? Al principio la aventura presenta secuencias bastante lineales, en las cuales solo debemos clickear los objetos importantes para que Mr. Coo haga su gracia. Sí, recordemos que es un point and click bien a la vieja escuela, algo que en PC con mouse es ideal pero que con mando puede quedar algo lento. Tras un rato, el juego da un giro con una escena desenfrenada en la cual Mr. Coo no se queda quieto, mientras nosotros debemos resolver la persecución interactuando con el entorno. Y acá comienza a sorprender.
Y esto último no sería tan problemático si no fuera porque hay algunos bugs que nos obligan a tener que salir y volver a entrar al juego. No sé si en todas las versiones haya ocurrido, pero lastimosamente en PS4 el juego se me ha quedado sin respuesta varias veces, es decir, no se congelaba pero ya no me permitía interactuar con nada. Esto ocurre sobre todo en un puzle en el que tenemos que ir cambiando entre el control de la cabeza de Mr. Coo y sus piernas; ya de por sí es una parte que es divertida de resolver, pero se vuelve pesada porque nos hace repetir acciones varias veces (y más si erramos algún paso), hasta que nos damos cuenta de cómo avanzar. Imaginen a eso sumarle que lo tuve que hacer unas cinco veces porque se me bugeaba. Me dieron ganas de cortarme a mí mismo en pedazos.
Ahora, obviando todo esto que, no voy a negar, me molestó bastante, debo decir que la estructura de la aventura como tal es muy buena y varios puzles me encantaron. Pero otra pena, y la última que mencionaré para cerrar, es que cuando más adentrados estamos en la aventura, se termina. Si, es un juego muy corto, y si la tenés muy clara en el género y casi no te atorás, lo podés terminar casi como si fuera una demo. Por el tiempo que llevó su publicación esperaba un poco más, pero sé que el desarrollo no fue fácil y son esas cuestiones las que terminan por tratar de valorar todo lo bueno por sobre los problemas. Porque repito, como juego artístico es fenomenal.
Es una aventura de point and click en 2D totalmente dibujada a mano. Mr. Coo tiene un simple deseo: anhela una jugosa manzana roja. Pero él vive en un mundo extraño y surrealista lleno de criaturas extrañas, monstruos aterradores y una dama misteriosa con dos ojos enormes. Lo peor de todo es que todos parecen tener un objetivo en mente: hacerle la vida difícil.
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