Soy amante de los videojuegos desde que tengo memoria y disfruto mucho escribiendo sobre ellos. La música es mi otra pasión; soy tecladista y obvio que ya saqué varias piezas de Nobuo Uematsu. Leer más »
Email: lg.bordino@gmail.comNo se entiende como una compañía con buenos juegos como es Deep Silver saca un título como Ride to Hell Retribution: feo por donde se lo mire, vergonzoso y hecho a las apuradas. Cerremos ya mismo esta introducción, lo que van a leer a continuación es lamentable.
Si bien el argumento puede parecer interesante, y de hecho la muerte del hermano de Jake no es tan esperada, si lo es el resto del juego. La historia decae, aburre y se torna previsible. Y esto es solo el primero de los tormentos que encontraremos en este título.
Si el atractivo del juego debía ser la conducción sobre nuestra moto, éste no podría estar mas alejado de su objetivo. Las misiones sobre nuestro vehículo son lineales y muy frustrantes. Uno de los grandes errores es la inclusión de Quick Time Events cuando nos atacan otros enemigos, éstos rompen totalmente con la velocidad e interrumpen la acción de una forma abrupta. La física también da pena en muchas oportunidades, desde los saltos en el aire, hasta los choques: inexistentes. Si chocamos, en realidad rebotamos sin siquiera emitir un sonido de daño y aparecemos unos metros atrás para retomar el camino. Y ni hablar de los momentos en que debemos disparar, la cámara es vergonzosa y nos dificulta mucho la tarea; mas si es otro personaje el que maneja. Para quienes pensaban que el juego nos ofrecería un mundo abierto donde podríamos conducir hacia donde nos plazca, la respuesta es no: solo son misiones. Las situaciones sobre la moto son las esperadas: carreras, persecusiones, contrareloj, etc. Además de acelerar, también existe un turbo que poco nos va a servir y la habilidad de agacharnos para esquivar objetivos. Lo que estaría faltando es la posibilidad de derrapar en las curvas, las cuales son muy molestas.
Dejando de lado las fases de conducción, pasemos al control del personaje a pie, aunque no sabría decir que es peor. Desde el vamos, hasta correr es molesto por culpa de la cámara, algo totalmente ridículo. Los combates cuerpo a cuerpo no van mas allá de cubrirnos con un botón y golpear con el otro; también podemos contraatacar y hacer algún ataque especial pero nada de otro mundo. Los QTE vuelven a hacer presencia y poco a poco agotan la paciencia. Y ni hablar de los tiroteos, se puede decir al menos que el personaje intenta cubrirse, pero en diferentes ocasiones no logra mantener su posición ni obedecer a nuestro mando de forma correcta. Al principio no importa demasiado pero al aparecer enemigos mas duros vamos a revolear el joystick.
Al menos la música le da algo de energía a las escenas de acción. Si bien no encontramos un repertorio digno de la época en la que se ambienta el juego, si hay temas rockeros que hacen un poco mas leve el sufrimiento de las casi 40 misiones que deberemos atravesar. Lo que ya es preocupante es el cast de voces, la edición es paupérrima al punto que no se sabe si el grupo de actores de doblaje está compuesto por personas o robots. Voces forzadas, que no se entienden, cuyo volúmen suele estar mal editado y que dan mucha risa; solo algunas se salvan. Todo lo que es sonido, tanto música como efectos, en ocasiones desaparecen sin razón alguna.
Llega un nuevo juego de acción y disparos en tercera persona. Controlaremos a Jake Conway, un motero en busca de venganza, por lo que utilizará tanto sus armas como su motocicleta para acabar con todos sus enemigos, con una ambientación al estilo lejano oeste.
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