Gabriel Pizarro
Redactor
Gabriel Pizarro / Gabriel

Tenía una frase muy cool, pero se perdió y nunca volverá a ver la luz. Leer más »

Email: prensa@playnomore.com
13 de Octubre del 2020

Cuphead, o ¿qué nos gusta de los juegos difíciles?

¿Qué podría decir que no se ha dicho?, ¿acaso tiene sentido repetir las palabras que tantos de mis colegas vienen repartiendo sobre esta maravilla? En lugar de eso, preferí darle una vuelta de tuerca al asunto.

Hace algunas semanas tuve el agrado de recibir Cuphead para PS4. Por supuesto, la idea era hacer una reseña, pero me puse a pensar ¿vale la pena? Después de todo, no es ningún secreto que Cuphead es un juegazo. ¿Qué podría decir que no se ha dicho?, ¿acaso tiene sentido repetir las palabras que tantos de mis colegas vienen repartiendo sobre esta maravilla? En lugar de eso, preferí darle una vuelta de tuerca al asunto. Si tengo que hablar de algo que ya se habló hasta el hartazgo, entonces mejor profundizar en lo que juegos como este nos hacen sentir.
cuphead-1
Empecemos, sin embargo, con el resumen obligado de este título, ya que, ¿quién sabe?, tal vez haya alguien allá afuera que nunca oyó hablar de esto. O sí, pero no le prestó demasiada atención. Cuphead es un juego de plataformas de estilo “boss rush”, es decir, que se trata más de enfrentar diversos bosses que de transitar niveles. Si bien hay etapas del estilo plataforma tradicional, estas no son ni las más importantes ni las más memorables. Ahora, los bosses... ¡eso sí que es fresco! De todo tipo, muy diversos, excelentemente diseñados con el espíritu de los años 20 del juego, y todos muy, pero muy difíciles. Y esto último es lo segundo que llama la atención del juego (sobre lo primero, vamos a hablar luego), y es que la dificultad es extrema al punto de ser frustrante. Y sin embargo no podés dejar de jugar. Te matan una y otra vez, pero volvés, siempre, de nuevo y de nuevo, hasta que por fin lo ves caer y sentís esa enorme satisfacción. Y esto es desde el primero al último, eh, ¡nada de hacértela fácil desde el comienzo!

Y mientras más jugaba, y más me frustraba y disfrutaba el desafío, y al estar libre de la necesidad de hacer una reseña de un juego que toooodo el mundo ya conoce, no podía evitar cavilar sobre el por qué. ¿Por qué disfrutaba tanto esto? Porque una cosa es el desafío que ofrecen muchos juegos (aunque no tantos como a mí me gustaría) y otra es esta tortura. ¿Acaso soy (somos) masoquistas? Y así, también fui pensando en muchos de mis juegos favoritos, que, casualmente, suelen ofrecer esta dificultad aplastante, como Dark Souls, Sekiro o Darkest Dungeon. ¿Qué tienen para hacerte volver?
cuphead-2
A medida que iba disparando con Cuphead, y me mataban, y volvía a enfrentar a ese maldito boss que tenía que caer, me fui dando cuenta de que a pesar de la diferencias en género, lo que todos estos juegos tenían en común, es que son justos. Tremendamente justos.

¿A qué me refiero con justos? Bueno, a que el juego te da todas, pero todas las posibilidades de ser victorioso... solo tenés que volverte bueno. En Cuphead, los ataques de cada uno de los bosses están muy bien establecidos. Tal vez cambien el orden, o tal vez se mueva un poco más acá o allá, pero cuando reconocés un ataque, empezás a entendender el patrón, y una vez que lo entendiste, estás un paso más cerca de la victoria. Y si, incluso entendiéndolo podés morir, pero sabés bien que el próximo intento, con un poco más de destreza, cuidando más las vidas en las partes que ya memorizaste hasta el hartazgo... si, una vez más. ¡UNA VEZ MÁS Y MUERE!
cuphead-3
Y así te podés pasar horas, pero lo lográs, y es la mejor sensación que hay. Y es que cada vez que volvés, cada vez que memorizás un ataque, un patrón, estás un poquitito más cerca. Esa sensación constante de avance, a pesar de morir mil veces (literal, hay un contador en el juego, y no te sorprendas de ver esos números) es lo que te hace volver. Casi una droga.

Y si lo pensás, es lo mismo que tienen todos esos juegos famosamente difíciles pero con una enorme cantidad de seguidores: son justos, sentís el avance todo el tiempo. Solo tenés que volverte bueno.
cuphead-4
¿Y sobre por qué la dificultad es la segunda cosa que notamos? Bueno, porque la primera es, claramente, la exquisita dirección de arte. El diseño de personajes inspirados en caricaturas de los años 20, sumado a música de la misma época y ese encantador filtro de película vieja, hacen del juego una experiencia inolvidable. Y, casualmente, eso también tiene en común con estos otros juegos tan difíciles. Si sumás una jugabilidad dura pero justa, y encima ofrecés un mundo inolvidable, ya sea una alegre caricatura, o un infernal reino de terror, entonces tenés la receta del éxito (al menos, con una gran cantidad de jugadores). Es todo lo que ofrece Cuphead, y espero con ansias la segunda parte.
Comentarios (0)

Todavía nadie ha comentado ésta publicación. Sé el primero!

Deja tu comentario
* Está prohibido el vocabulario ofensivo. Cualquier comentario con estas características será dado de baja. ENVIAR